lunes, agosto 24, 2009

EMBARAZO Y DEPRESION


Embarazo y Depresión.


Este es un reporte conjunto de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) y del Colegio de Obstetricia y Ginecología Americano (ACOG). El reporte hace notar que el número de estudios de embarazadas en tratamiento antidepresivo es pequeño, por tanto las conclusiones y sugerencias deben tomarse con precaución.


Alrededor de un 14 a 23% de las embarazadas experimenta síntomas depresivos y aproximadamente un 13% tomaron, en el año 2003, antidepresivos en algún momento de su embarazo. Así, tanto los médicos como las pacientes necesitan estar al día para decidir acerca del tratamiento de su depresión en este periodo de su vida.


Los investigadores encontraron que tanto los síntomas depresivos como la exposición a medicamentos antidepresivos se asociaban a cambios en el crecimiento fetal, con periodos más cortos de gestación. La mayoría de los estudios que evaluó los riesgos de los antidepresivos no pudieron controlar los efectos que podían derivar de la depresión en sí.

Encontraron además que lo recién nacidos de madres depresivas tenían mayor riego se ser irritables, menos atentos, menos activos y con menor expresión facial.


Varios estudios reportaron malformaciones fetales asociadas con exposición a antidepresivos usados en el primer trimestre del embarazo. Los antidepresivos inhibidores de la recaptación de la serotonina usados hacia al final de la gestación se asociaban con hipertensión pulmonar persistente. La mayoría de los estudios no mostró una asociación entre los antidepresivos tricíclicos y malformaciones estructurales pero si se asociaban con un aumento de complicaciones perinatales como intranquilidad, irritabilidad y convulsiones.


Se recomienda a las mujeres en tratamiento antidepresivo y que están buscando un embarazo reducir lentamente las dosis hasta discontinuar el tratamiento, en caso de que patología sea leve o no presenten síntomas depresivos en los últimos 6 meses. Este enfoque no es apropiado para aquellas con depresión severa o recurrente o que presentan psicosis, desorden bipolar o historia de intentos suicidas.


Para aquellas embarazadas en tratamiento actual y que se encuentran estables, se recomienda continuar la terapia después de discutir los riesgos con el ginecólogo, el psiquiatra y la paciente. Si la paciente desea suspender terapia y se encuentra estable, sin síntomas, la terapia puede ser reducida lentamente hasta discontinuarla.


Aquellas con depresión recurrente a pesar de la terapia pueden beneficiarse de la psicoterapia
Las mujeres con depresión severa deberían continuar en terapia.


Las embarazadas con depresión pero sin terapia actual y que no desean medicamentos pueden beneficiarse de la psicoterapia.
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Traducido, resumido y adaptado de Medscape Daily News Agosto 2009, por Doctor Cesar Quijada.

viernes, agosto 21, 2009

ALZHEIMER Y DIETA MEDITERRANEA.


Alzheimer y Dieta Mediterránea.

En un estudio realizado por el Centro Médico de la Universidad de Columbia de Nueva York, en 1880 adultos mayores que fueron seguidos por 5.4 años, se determinó que una alta adherencia a la llamada dieta meditarranea en conjunto con un aumento de la actividad fìsica se asociaba a una disminuciòn del riesgo de padecer de Enfermedad de Alzheimer.
La dieta mediterranea se caracteriza por incluir abundantes vegetales, legumbres, frutas y cereales. Alta ingesta de ácidos grasos no saturados, en especial del tipo aceite de oliva, con baja ingesta de ácidos grasos saturados. Moderadamente alta ingesta de pescado y baja de productos derivados de la leche, en especial queso y yogurt. Bajo consumo de vacuno y pollo. Consumo regular y moderado de alcohol, en especial vino, de preferencia con las comidas.
En estudios previos se demostró que esta dieta tiene un efecto protector contra una variedad de condiciones, incluyendo hipertensión arterial, enfermedad coronaria, dislipidemia, diabetes mellitus, obesidad y ciertos tipos de cáncer. También se relacionó con una disminución de la mortalidad en la población general

Traducido, resumido y adaptado de Medscape Agosto 2009, por Doctor Cesar Quijada.